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La Coctelera

16, feb

Con acento o sin acento

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Si me quedan tu y la palabra, todo estará escrito y nunca dicho.
Nunca aire y todo viento que arrastra las suspendidas sin amarras, sin miradas.
Por eso me marcho para poder mirarte a los ojos,
a la vida, a la duda, a las claras.

Y si todo sale bien volveré para recordarte lo que fuimos antes, para beber y beber del mismo vaso aunque se agote, y olvidarte, y olvidarnos. El problema es si todo sale mal y me pierdo, porque si sólo voy a quererte, estará mal.

Ahora sólo quedas tú, tu y la palabra, nada más.

Atte.

10, feb

Sé que algo hay detrás de la nube

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Ahora que miro al cielo me acuerdo de las fatalidades que me ha enviado por su gracia, o por su descaro. Mirando al cielo es cierto que no se obtienen respuestas, pero puedo lanzar las preguntas apropiadas, las claves de por qué mi vida gira como gira y no camina.

Las nubes cubren Algo que tiene todos mis hilos y quiero que deje de manejarlos. Subo por la cuesta increpándole por qué ahora? por qué juega? En fin, no sé, vivía dentro de mis posibilidades como ser minúsculo, vivía feliz aunque con los ojos vendados (como la Justicia, dicen)... y me sentía bien en mi burbuja de felicidad conseguida a base de momentitos que compraban confianza. Pero ahora se fue todo a la mierda, me hiciste caer de la burbuja y ya no sé cómo volver a subir... trato, pero no puedo.

Me montaste en la montaña rusa, sin yo quererlo, sin yo buscarlo y ahora tengo 2 problemas más...gracias.

Gracias por hacer que a base de estupidez pudiera cortarme el pelo tal y como quería, pudiera salir y sentir por dentro lo que uno debe sentir por dentro, correr y buscar por toda la ciudad un autobús que me lleve hacia otro lado, cuánta vida, quererme como me quiero ahora mismo, ....por todo eso y mucho más, gracias por destrozarme la vida. De corazón.

Atte.

22, ene

Tensionados

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Sorprendida de que esto siga visible.

Gratamente.

En los últimos días me pasa algo que me deja bastante pensativa. De camino al trabajo, todos los días de lunes a viernes (no incluidos los festivos) paso 2 veces por delante de un cartel tentador, a la par que intrigante y "peligroso". Cuando camino por las mañanas siempre lo hago mirando a mi alrededor, me fijo en todos los detalles que a la vuelta veré desde otro punto de vista (el de vuelta). Y en el trayecto que lleva a la oficina hay una acera flanqueada por puertas marrones, seguidas unas tras otras, idénticas. En el centro de esas puertas hay un cartel que reza:

Cada mañana lo miro,

cada mañana me paro... alguna vez extiendo la mano y toco el cartel,

cada mañana tengo el impulso de abrir, sentir la tensión ....

...y quizá morir.

atte.

25, sep

El álgebra de la vida moderna

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De ésta me gusta la letra, el sentido, el vértigo, la rapidez, esa sensación de agobio.

"A decirte a gritos
que necesito más que respirar
que necesito escapar del purgatorio de sobrevivir
hasta el año dos, hasta el año tres, hasta el año diez,
hasta el año cien mil"

La vida moderna, Fito Paez

Atte.

23, sep

60 segundos

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Veo que en este mundo todo es comprar y vender.
Comprar pisos para pagar hipotecas, vender tu tiempo para comprar el piso, comprar comida baja en calorías por hacer caso a tu nutricionista (o peor, a tu monitor de gimnasio), vender zapatos para pagar al nutricionista (o peor...), comprar los abrazos para luego malvenderlos y poder comprar un amor, pero un amor que sea de verdad.

Atte.

PD.: todo puede cambiar en un minuto (que ese minuto sepa que le estoy esperando)

6, sep

Everything's waiting for you

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Yo sigo esperando una señal,
un detalle que venga de parte del destino,
una chispa que haga arder todo
pero que, por lo menos, haga sentirme feliz.

Aún espero todos los deseos que pedí a las estrellas fugaces que pasaron por delante de mis ojos.

Atte.

5, sep

Siempre

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Siempre que el aire huele a tormenta venidera me preparo para mojarme con fuerza, con rabia. Aliso mi jersey para que quede bien puesto, me peino las greñas de la frente y abro mis brazos al cielo para que descargue, para que descargue ya... ya.

Siempre que vivo dentro de la tormenta, me contenta ser  como una esponja  cuando no puede absorver más agua y se desborda. Ya todo cae hacia afuera. Que la tormenta me llene y así poder gritar con todas mis fuerzas, para echar todo lo que sobra.

Siempre que escampa y tengo los pies encharcados, espero una señal que me diga algo, que me diga por qué tanta agua, que me pida disculpas por jarrear, que me tire un beso desde el cielo en forma de rayo de sol para compensar el hecho de que estoy empapada.

Aún con todo eso, me encanta el otoño.
Atte.

3, sep

Capacidad de adaptación

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Y cuando todo parece hundirse bajo tus pies siempre deberías notar que algo te sujeta por algún punto del cuerpo. Este fin de semana he observado bastante a mi abuela, sin saber que los presagios no imaginados podían suceder en cualquier momento.

Diré sin rodeos que mi abuela sabe desenvolverse mejor en el dolor que en la alegría. En una situación dura ella sabe moverse como pez en el agua y actúa de guía sobre todos los pasos que se deben dar, controla la situación, jamás se deja vencer en público y aún tiene corazón como para llorar cuando nadie le ve. Sin embargo, las situaciones alegres desbordan su caracter, no sabe qué decir, y siempre somos los demas los que tiramos de ella para que disfrute todos esos momentos dulces que a veces nos regala la vida.

Esto me asombra en ella, me preocupa a la vez. Me preocupa que estemos fabricando una sociedad adaptada para sufrir, y no para sentirse feliz y alegre con lo que uno tiene. Me vienen a la mente estos pensamientos porque creo que a mí me pasa lo contrario (y no sé si considerarlo un defecto o una virtud), supongo que no soy yo sola...quizá la explicación es generacional.

Momentos duros, en los que no sé por dónde tirar y todo lo que quiero se viene un poquito más abajo. Y las soluciones quedan tan lejos que quizá cuando llegue a la meta mire hacia atrás y no vea nada: vacío. Vacío de nuevo.

Siempre nos quedará Ringo.

Atte.