Si algo sé de toda esta vida perra que me mata, es que por instantes me hace sentir interminable... segundos que suceden a otros segundos anteriores, formando una cadena infinita que aunque gire sin parar no se mueve en el tiempo, permenece, quieta, constante, en tensión y en revolución.
Sentir que la vida paró y se tomó un vaso de agua conmigo es de los mejores recuerdos que tengo en los últimos años, sé bien que no sé agradecerlo, que mi cabeza no puede asimilar que esa cadena inmóvil debe seguir su rumbo incansable hacia la muerte... que es a donde nos llevan todas las cosas, todos los movimientos, un poco más cerca de ella.
Y por otro lado sé que me esperan grandes sentimientos, mejores, más eternos, más para mí y menos para mi espejo, llegará el tiempo de darle la vuelta al colchón para airearlo y entonces la renovación se comerá todo el polvo que dejamos acumulado. O que dejé acumulado. O simplemente que se acumuló... sin remedio.
Bombéalo!
Atte.



"más eternos" me gustó