Ayer se quedó dormida durante una buen rato... al cerrar los ojos vio pasear por Chueca a sus dos amigas de siempre, iba con ellas y se reía, juró guardar ese recuerdo para toda la vida y por esa razón me contó todo lo que escribo yo en estos momentos.

Al bajar por la calle sentí frío, serán los momentos pasados o que el tiempo refresca más de lo debido por las cosas que nunca hicimos; conversamos las tres y creí que nada había cambiado, olvidé, sonreí, pasé vergüenza, me confesé, bebí, y de camino, en el taxi, me quedé en callada (como tantas veces) creyendo que el sueño se acababa. Entonces volvió del silencio aquello por lo que colgué ternura y miedos, supe que 26 miradas sólo habían sido las primeras y que más me valía conservarlas. Y desde ahí todo fueron personas que pasaron en forma de palabras bonitas. Soñé abrazos que algún julio me dieron, sin ellos hoy no sería lo que soy... no arriesgaría lo que buenamente puedo, soñé que conocía gente nueva y que ésta podía arrastrar felicidad tanto como cualquier otra, soñé que sonaban las notas del bajista Jaco en forma de felicitación y que ellas recibirían mis primeras sonrisas, soñé que estaba sola pero comenzaba a llegar tanta gente que tuve que abrir los brazos (que son pequeños) todavía más, soñé que bailaba canciones imposibles, que pedía deseos que quizá no vayan a cumplirse nunca... pero qué bonito tenerlos, soñé que estábamos todos y que "no falta casi nadie",... y al final de todo, volví a soñar que escuchaba a la alegría.

Todo eso me dijo, cualquier parecido con la que escribe es pura coincidencia; por todos es sabido que soy insensible a este tipo de cosas, que yo no quiero 14 de febrero, ni cumpleaños feliz, y por eso sería incapaz de escribir una sola línea agradeciendoos todo lo que sois para mi. Esas cosas no son para mí.

Atte.