Si me quedan tu y la palabra, todo estará escrito y nunca dicho.
Nunca aire y todo viento que arrastra las suspendidas sin amarras, sin miradas.
Por eso me marcho para poder mirarte a los ojos,
a la vida, a la duda, a las claras.
Y si todo sale bien volveré para recordarte lo que fuimos antes, para beber y beber del mismo vaso aunque se agote, y olvidarte, y olvidarnos. El problema es si todo sale mal y me pierdo, porque si sólo voy a quererte, estará mal.
Ahora sólo quedas tú, tu y la palabra, nada más.
Atte.



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