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La Coctelera

3, sep

Capacidad de adaptación

1

Y cuando todo parece hundirse bajo tus pies siempre deberías notar que algo te sujeta por algún punto del cuerpo. Este fin de semana he observado bastante a mi abuela, sin saber que los presagios no imaginados podían suceder en cualquier momento.

Diré sin rodeos que mi abuela sabe desenvolverse mejor en el dolor que en la alegría. En una situación dura ella sabe moverse como pez en el agua y actúa de guía sobre todos los pasos que se deben dar, controla la situación, jamás se deja vencer en público y aún tiene corazón como para llorar cuando nadie le ve. Sin embargo, las situaciones alegres desbordan su caracter, no sabe qué decir, y siempre somos los demas los que tiramos de ella para que disfrute todos esos momentos dulces que a veces nos regala la vida.

Esto me asombra en ella, me preocupa a la vez. Me preocupa que estemos fabricando una sociedad adaptada para sufrir, y no para sentirse feliz y alegre con lo que uno tiene. Me vienen a la mente estos pensamientos porque creo que a mí me pasa lo contrario (y no sé si considerarlo un defecto o una virtud), supongo que no soy yo sola...quizá la explicación es generacional.

Momentos duros, en los que no sé por dónde tirar y todo lo que quiero se viene un poquito más abajo. Y las soluciones quedan tan lejos que quizá cuando llegue a la meta mire hacia atrás y no vea nada: vacío. Vacío de nuevo.

Siempre nos quedará Ringo.

Atte.

1 comentario

Lucia Giraldo Hurtado

4 sep 2008 | 08:34 AM

Siempre te expresas muy bien!
Dios te bendiga,un abrazo

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